¿Por qué LYNG?

LYNG es una consultora que trabaja con estrategia, liderazgo y cambio sostenible.

El nombre parte de una idea bastante sencilla: las cosas están conectadas.

Las decisiones que tomamos dentro de una organización no terminan en la puerta de la oficina. Afectan a empleados, clientes y colaboradores, pero también a proveedores, comunidades, la naturaleza, el clima y personas a las que quizás nunca lleguemos a conocer.

Y, sin embargo, muchas veces lideramos como si todas estas cosas pudieran separarse.

Eso es algo que queremos cuestionar.

LYNG trata de ver las conexiones. Entre estrategia y acción. Entre personas y sistemas. Entre nuestra forma de liderar y el mundo que nuestras organizaciones contribuyen a crear.

Trabajamos con liderazgo feminista, liderazgo sistémico, Living Strategy y cambio sostenible. En todo nuestro trabajo hay una intención común: cuestionar algunas de las ideas que hemos heredado sobre liderazgo, poder, crecimiento y éxito.

No se trata de cuestionar las cosas simplemente por llevar la contraria. Se trata de reconocer que los modelos que nos han traído hasta aquí no tienen por qué ser los mismos que nos lleven hacia adelante.

El cambio muchas veces comienza cuando descubrimos una conexión que antes no veíamos. Cuando entendemos que nuestras decisiones tienen consecuencias que llegan más lejos de lo que pensábamos. O cuando nos atrevemos a cuestionar algo que durante mucho tiempo hemos dado por sentado.

Ese es el movimiento que queremos generar.

Conectar lo que antes veíamos por separado. Ver el sistema. Cuestionar lo que damos por sentado. Y abrir espacio para algo más vivo.

Mie and Simone from Lyng Agency presenting in a creative studio with a television screen and equipment behind them.

Principios que guían nuestra forma de trabajar

Por supuesto que utilizamos métodos, modelos y herramientas en nuestros cursos y proyectos de consultoría. Pero no creemos que el mismo método funcione para todas las organizaciones ni en todas las situaciones.

Por eso nuestro trabajo se construye, ante todo, alrededor de una serie de principios. Son los que guían nuestra forma de trabajar con liderazgo, estrategia, aprendizaje y desarrollo organizacional, tanto si estamos facilitando un curso como si colaboramos con una organización durante un periodo más largo.

1. Las relaciones van primero

El buen trabajo comienza con buenas relaciones.

Antes de poder cuestionarnos, aprender juntos o generar un cambio real, necesitamos suficiente confianza para poder ser honestos. También cuando no estamos de acuerdo, cuando tenemos dudas o cuando todavía no sabemos exactamente hacia dónde vamos.

Por eso dedicamos tiempo a las relaciones entre las personas. No como algo agradable que ocurre al margen del “trabajo de verdad”, sino porque esas relaciones influyen en lo que se dice, en quién es escuchado y en lo que un grupo es realmente capaz de crear en conjunto.

2. Explorar antes de explicar

No llegamos con la respuesta antes de haber entendido la pregunta.

Esto se aplica tanto a nuestros cursos como a nuestro trabajo con organizaciones. Antes de introducir un modelo o proponer una solución, sentimos curiosidad por lo que ya está ocurriendo.

¿Qué están viviendo las personas? ¿Qué patrones se repiten? ¿Qué funciona ya? ¿Y qué se ha vuelto tan normal que nadie se detiene a cuestionarlo?

Trabajamos mucho con el aprendizaje a través de la práctica. Probamos algo, observamos qué ocurre, reflexionamos y ajustamos.

Porque hay cosas que no se pueden comprender únicamente pensando.

Hay que vivirlas.

3. El cambio lo creamos juntos

No creemos en procesos de desarrollo organizacional donde unas pocas personas diseñan el cambio y después le dicen al resto de la organización que lo implemente.

Las personas que están dentro del trabajo cada día saben cosas que ni la dirección ni un consultor externo pueden saber por sí solos.

Por eso trabajamos con las personas, en lugar de diseñar soluciones para ellas.

Eso no significa que todo el mundo tenga que estar de acuerdo con todo. Pero si queremos que una estrategia o un proceso de cambio funcione en la realidad, necesitamos comprender las distintas perspectivas, intereses y relaciones de poder que existen dentro de la organización.

A veces lleva más tiempo.

A cambio, hay muchas más posibilidades de que aquello que creamos juntos siga vivo cuando nosotros ya no estemos en la sala.

4. Cabeza, corazón y manos

No aprendemos ni cambiamos únicamente porque hayamos entendido algo intelectualmente.

Por eso trabajamos con cabeza, corazón y manos.

La cabeza nos ayuda a comprender la estrategia, los sistemas, el poder, los patrones y el mundo del que forma parte una organización.

El corazón tiene que ver con las relaciones, los valores, el cuidado y con prestar atención a cómo nuestras decisiones afectan a otras personas.

Las manos tienen que ver con hacer. Probar nuevas maneras de trabajar, liderar o colaborar y aprender de lo que realmente ocurre.

Por eso nuestros cursos tampoco consisten únicamente en teoría y presentaciones de PowerPoint.

Queremos que lo que aprendas pueda sentirse y utilizarse cuando vuelvas al trabajo.

5. Liderar requiere seguir aprendiendo

No esperamos que un líder tenga siempre la respuesta.

De hecho, creemos que una de las capacidades más importantes del liderazgo actual es reconocer cuándo nuestras propias respuestas ya no son suficientes.

Las organizaciones son complejas. El mundo que las rodea cambia. Y distintas personas pueden observar exactamente la misma situación desde lugares muy diferentes.

Por eso liderar requiere curiosidad.

Requiere saber escuchar, examinar nuestras propias suposiciones y ser conscientes del poder que tenemos.

Y, a veces, requiere atrevernos a cambiar de opinión o de dirección.

Para nosotros, liderazgo y aprendizaje están profundamente conectados. No porque quienes lideran tengan que saberlo todo, sino porque tienen que ser capaces de crear espacios donde las personas puedan pensar, aprender y actuar juntas.

Las personas detrás de LYNG

Bearded man in a suit speaking into a microphone at an event

Leonel Barbe

Co-founder, strategist, learning experiences designer & program director

Black-and-white portrait of a smiling woman wearing a dark blazer, white top, and feminist symbol necklace.

Mie Skovmand

Co-founder, facilitator, philosopher & program director

Black-and-white portrait of a person with shoulder-length hair wearing a black button-up shirt

Simone Due Rasmussen

Co-founder, facilitator, feminist theorist & program director

¿Cuestionamos juntos lo que damos por sentado?

¿Hay un desafío, una idea o algo en su organización que ya no funciona como antes?

Cuéntenos un poco sobre lo que está ocurriendo. A partir de ahí, podemos conversar sobre qué necesita ser cuestionado, qué merece conservarse y dónde quizás haya que abrir espacio para que surja algo diferente.

No tenemos soluciones estándar.

Empezamos escuchando.